Una Carta de Amor Para Mis Padres

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De antemano queremos disculparnos por todo el tiempo que ha pasado desde nuestra ultima publicación.  Nuestro compromiso siempre fue de publicar un nuevo blog una vez por semana pero hace más de un mes me di cuenta que lo que estaba escribiendo le estaba causando tristeza a mis padres.  Por más que quería seguir escribiendo, algo dentro de mí no me dejaba en paz.  Tenía que procesar los sentimientos de mis padres, los míos y hacer sentido de todo en retrospectiva.  Tengo varias semanas trabajando en ésta carta y por fin siento que estoy lista para seguir adelante.

Queridos Padres:

Cuando al principio me llegó la idea de hacer este blog, la idea se sintió como algo mágico. Ya tenía tiempo con ganas de hacer algo para poder compartir toda la información que he ido adquiriendo sobre la crianza de los hijos y que ésta información se volviera común. Antes de compartir el primer blog, les compartí mi idea y hasta les leí el primer blog. Paulo y yo tratamos de prepararlos para que entendieran que íbamos a empezar a hablar honestamente y abiertamente sobre cómo estamos criando a Paulito y a Vicky y que eso incluiría hablar sobre nuestra propia crianza. Les pedimos que nunca tomaran lo que compartiríamos personalmente porque nosotros sabemos que nuestros padres hicieron lo mejor que pudieron como padres.

Pero creo que nada los podía haber preparado realmente para como se sentirían. Mamá, te vi llorando porque escuchaste que en uno de mis blogs compartí que estoy tratando de dejar de gritar y dije que aprendí a gritar de ti porque mi cerebro fue condicionado a gritar al escucharte. No me puedo imaginar cómo esas palabras te hicieron sentir.

No estoy segura, pero creo que te dolió escuchar esas palabras porque hasta entonces no tenías ninguna idea de que yo tenía algo que decir sobre como fui criada por ustedes. Tal vez creen que al criar a mis hijos diferente de como ustedes nos criaron a nosotros significa que yo creo que ustedes fueron malos padres. Si eso es lo que piensan, quiero que esos pensamientos desaparezcan porque eso no podría estar más lejos de la verdad. Déjenme explicarles.

Para empezar, estoy increíblemente orgullosa de ustedes. Los sacrificios que ustedes hicieron por la familia es algo de estar orgulloso. Si yo le dijera a un joven de 16 años de edad, en el año 2016, con una educación de segundo grado que deje su casa y se vaya a vivir a otro país dónde no habla el idioma y trabajara con sus manos en el campo toda su vida, ¿lo haría? ¿Quién aceptaría levantarse cada mañana, antes de que salga el sol, para trabajar en el inmenso calor piscando uvas y en el frio para piscar naranjas y llegar por las tardes, a veces ya noche, solo para llegar a quitarse la tierra de encima, preparar algo de cenar, comer y dormir antes que todo empiece de nuevo? ¿Quién lo haría? Pero eso es exactamente lo que ustedes dos hicieron, y sé que lo hicieron por amor a nosotros.

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No recuerdo mucho de cuando era una bebé. Pero tengo muchos recuerdos ya de grande, cuando yo ya podía bañarme, comer, y dormirme sin ayuda de ustedes. No me puedo imaginar como fue para ustedes llegar después de un día largo de trabajo y tener que darles de comer a sus hijos, bañarlos, ponerlos a dormir, y luego despertar a atenderlos cuando despertaban de noche. Y a la vez tener que levantarse al día siguiente para trabajar después de una noche de poco dormir.   Todo para poder ganar el dinero suficiente para seguir criando a sus hijos.

Ahora como un mujer y como madre, ¿ustedes creen que yo pienso que ustedes debían de haber tenido la capacidad de tomar tiempo cada día para jugar conmigo? ¿Para conectar conmigo? ¿Pare leer conmigo cada noche? ¿De arrodillarse frente a mí y tomarse el tiempo para hablarme despacio, con delicadeza, y conectar conmigo usando la empatía antes de corregirme? De verdad, ¿creen que yo pienso que ustedes tenían que haber usado su poco tiempo libre para leer libros sobre la crianza de los hijos? ¿Libros que abecés ni siquiera existen hoy en Español? ¿Creen que yo creo que ustedes deberían de haber tenido tiempo y el entendimiento para auto-reflexionar sobre su manera de criarme de una manera que era diferente a la manera en que fueron ustedes criados? ¿O qué de alguna manera debían de haber nacido con la capacidad de ser cariñosos cuando sus padres no fueron cariñosos con ustedes? ¿De poder satisfacer mis necesidades emocionales cuando las suyas no fueron complacidas? No mis queridos padres, yo no tengo esas expectativas de ustedes.

Yo sé por qué gritaron y por qué usaban los golpes como la mejor manera de disciplina. No necesitan darme una explicación. Si yo hubiera vivido la vida de ustedes, si hubiera sido criada como lo fueron ustedes y sobrellevado su vida, yo también hubiera estado gritando y pegándole a mis hijos cuando se portaban mal. Yo hubiera estado en un estado perpetuo de cansancio y con muy poca paciencia. Si yo hubiese sido ustedes, yo hubiera medido mi éxito por mi habilidad de ofrecerle a mis hijos una mejor vida que la que yo tuve. Y que creen, ¡ustedes lo lograron!

Hoy en día, gracias a ustedes, yo disfruto de una vida privilegiada. Ustedes trabajaron duro para que yo tuviera más oportunidades en la vida y no sufriera como ustedes. Ahora paso mis días trabajando en una oficina acondicionada. Cuando llego a mi casa después de ocho horas de usar mi mente en vez de mis manos, la cena ya casi está lista. Cenamos y luego hacemos tarea, jugamos con los niños, los bañamos, leemos, y luego sigue la hora de dormir. Después de que se duermen aun tengo unas horas para descansar. Tengo el lujo de pasar mi tiempo libre leyendo libros y contemplando mis pensamientos.

Esta es mi vida familiar hoy en día y es diferente a como era cuando vivía con ustedes. Y sí, estoy tomando diferentes decisiones en relación a la disciplina, pero éste es un lujo que solo tengo porque ustedes lucharon para que yo lo tuviera. Yo solo puedo vivir ésta vida como la vivo porque ustedes vivieron la suya como lo hicieron. No tengo ninguna duda de que ustedes hicieron absolutamente lo mejor que pudieron. La pregunta que ahora yo me hago es, ¿qué es lo mejor que yo puedo hacer como madre? El criar a mis hijos inconscientemente sería desperdiciar todos sus sacrificios. Sería mediocre y ustedes no me enseñaron a ser mediocre. Me enseñaron a ser dedicada, a practicar, encontrar maestros, trabajar duro y nunca darme por vencida.

Yo creo que cada generación nace con la responsabilidad de mover a la humanidad para adelante. Por eso ustedes me criaron a mi “mejor” que sus padres a ustedes. Yo espero criar a mis hijos “mejor” que como me criaron ustedes. Y mis hijos algún día van a criar a sus hijos “mejor” que como yo los estoy criando a ellos. Así es como debe ser y como miro esta sagrada responsabilidad de ser padres. También quiero que entiendan que el termino “mejor” es una palabra inestable que cambia de acuerdo al conocimiento que vamos obteniendo.

Por ejemplo, en algún momento se decía que pegarle a los hijos era una manera aceptable de disciplinar a los hijos y luego recomendaban la practica de “tiempo-fuera o ser castigado”. Ahora los estudios del cerebro demuestran que el pegarle a los hijos y el “tiempo-fuera o castigo” tienen un efecto secundario en el cerebro. Hoy todo apunta hacia la importancia de la conexión emocional entre los padres y los hijos y que las mejores enseñanzas de la vida provienen de una fuerte relación emocional entre padres e hijos.

Uno de mis autores preferidos que escriben sobre la crianza de los hijos, la Dra. Shefali Tsabary, dice que nuestros hijos son nuestros maestros más importantes en la vida. Si yo les pudiera enseñar algo a ustedes en este mismo momento, les ensenaría sobre los buenos padres que ustedes son. En verdad les digo que yo no miro hacia atrás y deseo que me hubieran criado de otra manera. Miro hacia atrás y deseo que algún día mis hijos se sientan tan orgullosos de mí como yo lo estoy de ustedes. No más lagrimas mamá. Siéntanse orgullosos y nada más.

Con Amor y Gratitud Eterna,

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